miércoles, 20 de mayo de 2009

La aventura de ser maestro

No se porque, al momento de leer el artículo de Esteve, sentí como si fuera parte de mis experiencias lo que relata y describe. Ello me ha hecho reflexionar, y meditar los pasos y experiencias que he adquirido desde que formé parte de la estructura docente de alguna de las escuelas donde he impartido clases. Son una gran cantidad de problemas, es cierto; nos hemos enfrentado en ocasiones a sin sabores para poder realizar de la manera más digna, nuestro trabajo. Nos sigue preocupando la forma como debemos desempeñarnos como docentes, y la responsabilidad que conlleva a la verdadera enseñanza del conocimiento que requieren quienes tenemos bajo nuestra tutela, y lo hacemos.

En ocasiones nos sentimos impotentes al no poder hacer nada por ayudar a quien tiene la ágil capacidad para aprender y no puede por cuestiones muy independientes. O quizás aquel que no quiere o no le importa el mañana. Considero una gran responsabilidad el recibir bajo mi tutela personas con capacidades y habilidades distintas, sin que ello predisponga mis actos como docente.

Sin embargo, siempre he considerado que el mejor premio, el mejor reconocimiento, es el de los mismos alumnos. Ese respeto que se da en los andadores de las escuelas, en las escaleras, en las pláticas que surge entre ellos mismos, no mofándose, sino destacando la labor que ha desempeñado el buen maestro. Es ahí donde considero donde radica al menos mi meta, y espero alcanzarla.

1 comentario:

  1. Hola Martín:
    Comparto contigo tu sentir al manifestar la gran responsabilidad que conlleva ser docente, porque eso significa que el desempeño de nuestros alumnos en gran parte el resultado de nuestras acciones (generar conocimientos, habilidades y actitudes)dentro y fuera de un salón de clases, y que un alumno comprometido con su formación académica sabe reconocer.

    Saludos.

    ResponderEliminar